Renfe busca detener las pérdidas antes de liberalizar el sector.
El Gobierno prevé un plan de ajustes para suprimir las líneas de ferroviarias deficitarias, tratando así de minimizar las pérdidas que están minando la rentabilidad de Renfe.
Las líneas de media distancia son el actual talón de Aquiles de nuestra red de transportes, que ha visto cómo la mayoría de trayectos han dejado de reportar beneficios y sólo las subvenciones han permitido mantener su funcionamiento.
Con unos costes por operación relativamente altos y una ocupación de plazas por debajo del 50% en toda España, nadie se llama a engaño respecto a la viabilidad del sistema en las condiciones actuales. Renfe quiere acercarse al saldo positivo todo lo posible para afrontar una liberación del mercado de los ferrocarriles a partir de la segunda mitad de 2013.
Una de las opciones que baraja el Ministerio de Fomento es el aumento de las tarifas para paliar la sangría que se está produciendo en cuanto a la financiación de los trayectos, pero no parce que aumentar, aún más, el precio del billete de tren, que no es conocido entre los usuarios precisamente por sus precios populares, vaya a ser la solución que aporte luz sobre un problema que cuyo origen puede ser estructural.
De entre todos los trayectos afectados cabe destacar a Madrid y Castilla León como las principales fuentes del déficit, aunque algunos trayectos en lugares como Aragón o Andalucía son, a todas luces, insostenibles sin una fuerte intervención de fondos públicos. Está por ver cuál será el criterio del Gobierno para decidir qué servicios se mantienen y cuáles están condenados a desaparecer.



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