El norte de África se desestabiliza
La campaña militar que ha comenzado el ejército francés en Mali ha terminado por desestabilizar toda la región. Algunos analistas hablan de que pueden pasar dos o tres años hasta que se normalice la situación y muchos países están pidiendo, desde ya, cobertura de la ONU.
Mientras, a Francia se le acumulan los problemas y crece el desencuentro con sus socios europeos, cuyo apoyo, en el mejor de los casos, ha sido tibio y escaso.
Por su parte, el secuestro de cientos de personas, varias decenas de europeos incluidos, ha convertido a Argelia en un polvorín. El temor a más represalias en la zona ha provocado una estampida de empresas europeas.
Aunque no es una de las zonas estratégicas de las empresas europeas, algunas grandes compañías ya han evacuado a sus trabajadores, como es el caso de Cepsa y de la noruega Statoil.
El resto pide extremar la precaución y valora realizar algún movimiento en los próximos días.
Habrá que ver cómo responden los mercados ante un conflicto de dimensiones considerables, en el que entran en juego factores geopolíticos que pueden afectar a la economía. Mientras tanto, Europa reabre su crisis, algo que puede beneficiar al dólar, y se multiplican las relaciones bilaterales de la diplomacia francesa en busca de apoyos.



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