Algunas alternativas a los depósitos bancarios
La nueva regulación establecida por el Banco de España hace muy poco tiempo, que impone unos topes máximos a los depósitos a plazo fijo, un producto que en los últimos meses rozaban rentabilidades de hasta el 5%, ha provocado que muchos inversores nos veamos obligados a buscar otras vías para conseguir una rentabilidad alta en nuestros ahorros.
Con el fiasco que ha supuesto la decisión del BCE, se abre la disyuntiva nunca resuelta entre rentabilidad y seguridad.
Los nuevos topes fijados se establecen en relación al periodo del depósito elegido, y oscila entre el 1,75% para los depósitos a un año y el 2,75% para los depósitos a tres años. Nada que ver con las cifras que veníamos manejando hace apenas un mes.
A pesar de este fuerte bajón en la rentabilidad, la seguridad de que nuestro depósito está cubierto hasta los 100.000 euros por el Fondo de Garantía de Depósitos sigue funcionando como elemento de atracción para muchos inversores, que habitualmente son más reticentes a embarcarse en operaciones de riesgo.
Sin embargo, todavía siguen existiendo muchos productos para inversores que pueden llamar nuestra atención y garantizar máximas rentabilidades sin perder de vista el elemento de seguridad del que hablábamos antes. Hacemos un repaso a dos de ellos:
Una de las opciones favoritas de muchas carteras es la de dedicar un porcentaje razonable de los fondos de inversión a comprar Deuda del Estado. Un bono a 4 años se sitúa en torno al 4% de rentabilidad, y tal como están las cosas, no es una cifra nada despreciable. Aunque estos bonos no gozan de la garantía del Fondo de Garantía de Depósitos, se entiende garantizado implícitamente por la propia solvencia del Estado.
Otro de los recursos a los que se puede acudir como alternativa a los depósitos a plazo fijo son los Pagarés. Este producto consiste en la emisión de un título por una cantidad inferior a la que se recibirá al vencimiento del plazo. Un ejemplo: Yo puedo obtener un pagaré abonando 1.000 euros y pactar que al vencimiento, uno o dos años después, obtendré unos 1.200 euros.
El problema con los pagarés es que perdemos de vista la opción de reembolso antes del vencimiento o incluso la garantía de la propia liquidez de la entidad emisora. Es muy importante no perder de vista la solvencia de las entidades de las que adquirimos estos productos, ya que esa va a ser, en última instancia, nuestra garantía de cobro.



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