Ventajas e inconvenientes de trabajar para uno mismo. El autónomo
Uno de los trabajos más difíciles y exigentes es aquel que te convierte en empleado de ti mismo. O en otras palabras: Ser tu propio jefe.
En los momentos de crisis, dónde la elevada tasa de desempleo puede reducir drásticamente nuestras oportunidades laborales, conseguir nuestra propia independencia laboral puede ser el estímulo que necesitábamos para lograr nuestras metas. Monta tu propia empresa o inscríbete como autónomo, sólo necesitas un plan y una inversión inicial no necesariamente elevada.
En España conocemos como autónomo al trabajador por cuenta propia. El autónomo no tiene contrato de trabajo ni percibe una renta fija de su jefe, sino que trabaja por su cuenta y riesgo, ofreciendo bienes o servicios a sus clientes y viviendo de los beneficios que ello le produce.
Desde hace unos años los autónomos han adquirido muchos de los derechos que, hasta entonces, sólo gozaban los trabajadores asalariados. Cotizan a la Seguridad Social, tienen asistencia sanitaria, derecho a bajas y desempleo y, por supuesto, derecho a una pensión de jubilación.
Un autónomo conoce la libertad de ser su propio jefe, pero también la responsabilidad inherente que eso conlleva. La cuota del Régimen de la Seguridad Social (RETA) oscila en torno a los 250 euros mensuales. Tienen la obligación de liquidar el IVA trimestralmente, lo que supone entregar a las arcas del Estado el IVA que han facturado a sus clientes. En compensación, pueden desgravarse el IVA que han pagado adquiriendo productos o servicios necesarios para sus negocios.
Ser autónomo no es un camino de rosas, pero es una oportunidad para aquellos que ya han probado otras opciones y que tienen un proyecto y ganas de trabajar. También es la opción preferida de muchos jóvenes que no ven en el mercado laboral clásico ninguna oportunidad que merezca la pena y que se resisten a emigrar.



Deja un comentario a este artículo: