27 octubre 2011 | Empresas

Qué es el ERE y Concurso de Acreedores

¿A quién no le suenan las palabras ERE y Concurso de Acreedores? Debido a la crisis que estamos viviendo en la actualidad, nos gusta más o menos, nos estamos convirtiendo en verdaderos expertos en economía y temas empresariales.

Para aquello a los que únicamente  conozcan estas palabras de oída, pero que realmente no sepan qué son cada cosa, os haremos un pequeño croquis para aclararos esa duda de forma que todos puedan entenderlo.

El ERE o Expediente de Regulación de Empleo, está regido por el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, y al igual que el Concurso de Acreedores, regulado por la Ley Concursal 22/2003, de 19 de julio, son instituciones jurídicas que tienen la misma finalidad, la de salvar una compleja situación dada en una empres, que en la mayoría de los casos suele ser de carácter económico.

A grandes rasgo os diremos que el ERE tiene como fin ayudar a la supervivencia de una empresa que se encuentre pasando por una situación complicada, bien por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, situación que supone una verdadero impedimento para la actividad normal de dicha empresa.

Visto así, se hace necesario la extinción o suspensión de las relaciones laborales para superar esa situación, o en otras palabras, es imprescindible realizar despidos, que pueden ser temporales, garantizando así la supervivencia del negocio.

Por otro lado, el Concurso de Acreedores lo que trata es de reorganizar la financiación de una empresa que ya no puede hacer frente a los pagos regulares a sus acreedores y en especial, lo hace desde el punto de vista crediticio y de financiación. Cierto es que la propia empresa puede entrar en concurso de acreedores de forma voluntaria con el objetivo de resolver sus diferencias con los acreedores. No obstante, lo más normal es que sean éstos últimos los que ante la falta de pago soliciten iniciar el proceso.

Al iniciar este proceso de insolvencia, la primera consecuencia que conlleva es que la dirección y la gestión de empresa pasa a ser responsabilidad de los Administradores Concursales, quienes han previamente nombrados por un Juez durante un tiempo definido, periodo que posteriormente puede ampliarse.

Del mismo modo, otra consecuencia importante que deriva de esta situación es que cualquier deuda anterior al día de inicio del proceso de insolvencia quedará suspendida en su obligación de pago inmediato, pasando a formar parte del montón que se pagará más adelante, total o parcialmente e incluso en especias, según el caso.

En definitiva, el Concurso de Acreedores pretende llegar a un consenso entre la empresa y los acreedores.

 

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