17 octubre 2011 | Empresas

Medianas y pequeñas empresas agonizan por el impago de las facturas de las instituciones públicas

Todos somos conscientes de los grandes problemas económicos que existen en la actualidad en gran parte del mundo. Este es el caso de España, donde uno de los quebraderos de cabezas de las empresas es el constante impago de las facturas por parte de las instituciones públicas, especialmente ayuntamientos y comunidades autónomas.

Lógicamente no todas tienen adquiridas las mismas deudas, ni esa viciada costumbre de no pagar, pero lo cierto es que son muchas las empresas que una vez finalizado su trabajo para un consistorio no han recibido el pago por el trabajo hecho.

Además, los que suelen sufrir estos impagos con más frecuencias son generalmente pequeñas y medianas empresas que padecen por no conseguir lo que realmente les corresponde, hasta tal punto que en muchos de estos casos estas empresas se ven en la obligación de cerrar, y aun mas hoy en días, con el cese de financiaciones por parte de los bancos.

La realidad es dolorosa, y cada día esta misma situación se da en distintos puntos del país. De este modo, una empresa cualquiera es contratada por un ayuntamiento para realizar un determinado trabajo. La empresa hace un esfuerzo económico descomunal para poder llevarlo a cabo, como por ejemplo el solicitar un préstamo para realizar la obra. Adelanto que será abonado una vez que la empresa recibiera la cantidad presupuestada en la factura.

Pero lejos de lo esperado, el tiempo pasa y el concejo no paga. A esto se le suma el hecho de que no hay trabajos nuevos, o los que surgen necesitan de una inversión. Y en este ámbito la empresa se encuentra completamente ahogada, tiene que pagar el préstamo, o simplemente carece de más dinero que invertir hasta que no le paguen el dinero que le deben.

Lógicamente, si esta situación se alarga llevará con toda seguridad al cierre de la empresa.

Es esto lo que hoy en días está predominando en nuestra sociedad. Está de más decir que el cierre de las empresas supone el despido de los trabajadores, que conlleva que numerosas familias se vean abocadas a carecer de unos ingresos para subsistir.

A pesar de que todos deseamos que esta situación finalmente termine por restablecerse, lo cierto es que el cambio no se está produciendo o lo está haciendo a una lentitud agonizante.

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